anoche soñé contigo

miércoles, 1 de abril de 2009


Abierto hace poco, el mesón de la vida ya tiene parroquianos en la barra...Esteban Valenzuela Harrington, me propone entradito el otoño esta "joyita", inspirada en una caminata por el Parque Forestal santiaguino, un prototipo de esta estación del año..leamos este

"Y A TI QUE TE SUCEDE CON EL OTOÑO".

Cada vez que se avecina el otoño, entro irremediablemente en un periodo de reflexión profunda, esas hojas secas amarillentas, tienen la magia de evocar recuerdos cuando vivía en Santiago, y me encantaba caminar por el parque Forestal, sintiendo bajo mis pies el crujir de las hojas, me encantaba ver ese mar de hojas de colores tibios, mustios, pero a la vez, tan mágicos, esa acuarela de amarillos, mostazas, terracotas, tonos gredosos. Mi hora preferida era tipo seis de la tarde, comenzando a oscurecer, con ese parque desierto, todo para mí, la mayoría de los Santiaguinos, a esa hora, viajaba a sus hogares o se encontraba en ellos, en cambio yo, estaba ahí, gozando del crujir de las hojas, iba de un lado para otro, buscando las más grandes o las más secas, sintiendo el deleite de esos sonidos graves, secos, bajo mis pies, era un juego, no había intención de daño, era simplemente feliz, más aún más cuando las hojas se levantan tras mis pasos…

Hoy, miro las hojas del otoño desde otra perspectiva, ya no las piso, las barro y las atesoro con nostalgia bajo el mismo árbol que las vio nacer, sabiendo que ya cumplieron un ciclo, y que por el proceso natural, se convertirán en tierra nueva, fresca, renovada. Aquel árbol paterno, tendrá en la próxima primavera otras hojas mas lozanas, frutos más grandes... en fin.

Cada vez, que una de ellas se desprende de la rama, y baila al son del viento, para posarse en la tierra, pienso, en lo necesario que es dejar caer las hojas de mi otoño interno, hasta quedarme desnudo, y soportar el crudo invierno del crecer, de la renovación espiritual, para sonreír ante una nueva primavera, que nos regala la vida. Y es que en estos días grises, taciturnos, hay miles de hojas que se desprenden de sus ramas, para perecer, para tí, para mi, para el mundo, mientras muchos caminan, sin quererlas ver.

Lo cierto, es que cada año, quiero más las hojas que terminan un ciclo, les doy las gracias por haber cumplido, y mi compromiso, es que su sacrificio no sea en vano.

Bienvenido otoño.

2 comentarios:

Sergio dijo...

Le das un cariz diferente a la poemática de la bella estación... "dejar caer las hojas de mi otoño..." para luego renacer..
Sergio Hernández Muena

maría isabel dijo...

Las hojas secas de otoño representan el final de un ciclo,pero nos adentra en la preparación de una nueva vida.Aprovechemos este otoño para pensar en nuestra futura primavera.